A los diez años los monstruos van por primera vez a la escuela. La maestra de los monstruos es muy peluda, tiene dientes filosos, uñas largas y cuando se enoja tira fuego por su boca.
En la hora de clase los monstruos aprenden a hacer trucos como ser las víboras convertidas en cenizas y a los fantasmas transformados en aves negras.
La hora que más le gusta es la hora de educación física porque juegan al fútbol, a la mancha cucaracha y saltan a la soga para ser más fuertes y rudos.
El profesor de música es terriblemente sucio y muy malo. Le enseña a cantar canciones de muerte y de vampiros para que asusten a las personas.
En la hora del recreo juegan a la ronda telaraña, saltan a la soga mariposa como cualquier chica. Los monstruos en cambio juegan con las cartas Yu-gi-oh. Los monstruos de las cartas se hacen realidad cuando pelean.
Al regresar de la escuela están tan cansados que se van a dormir y su mamá les canta una canción para que tengan dulces sueños.